Las relaciones diplomáticas entre los dos países se establecieron por el Tratado de
Amistad, Comercio y Navegación, firmado en Washington el 25 de mayo de
1908. En 1934 se estableció, por primera vez, la Legación del Japón en
Bogotá, y en 1935 se estableció la Legación de Co l ombia en Tokio. Las
relaciones diplomáticas entre los dos países -interrumpidas desde enero
de 1942 como consecuencia de la Segunda Guerra Mundial- se reanudaron
en mayo de 1954. Las oficinas de las legaciones fueron restablecidas
por Japón y Colombia en noviembre de 1954 y mayo de 1955,
respectivamente. En 1957, las misiones acreditadas en ambos países
fueron elevadas a la categoría de Embajadas.
Desde el punto de vista colombiano, las relaciones
comerciales con Japón no solamente resultan dinámicas sino que revisten
una gran importancia. En 1996 las importaciones desde el Japón
alcanzaron un valor CIF de US$722,5 millones que colocaron a ese país
como nuestro tercer proveedor después de Estados Unidos y Venezuela
(5,65 del total), mientras que las exportaciones sumaron apenas FOB
USS348 . 6 millones, que colocan al Japón en el séptimo lugar de
destino de nuestras exportaciones con un 3,3% del total (la variación
con relación al año anterior se debió más que todo a la disminución en
las exportaciones de esmeraldas, pieles de reptil y chocolate).
Desde la perspectiva Japonesa, Colombia ocupa un lugar que no reviste
casi ninguna importancia. Es importante anotar además que el problema
de Colombia y su desequilibrio comercial con e l Japón, se fundamenta
básicamente en el hecho de que la oferta exportable de Colombia es muy
limitada.
Tradicionalmente la balanza comercial entre los dos países ha sido
deficitaria para Colombia. Las ventas que Japón ha hecho a Colombia y
que inicialmente estuvieron concentradas en los aceros, han ¡do
evolucionando hacia los productos industriales.
Hoy en día una gran proporción de las exportaciones japonesas
corresponde al sector automotriz y al electrónico, representados por
material CKD para - la industria de ensamble y por los sistemas de
telefonía.
El café en grano continúa ocupando el primer lugar en nuestras
exportaciones al Japón. A él han ido sumándose otros productos. El
segundo en importancia son las esmeraldas, renglón en el que Japón es
uno de nuestros mayores compradores Otro sector de interés lo
constituyen los peces, langostinos, crustáceos y moluscos congelados.
Los nuevos productos que han empezado a abrirse paso en Japón son:
ferroníquel carbón, flores cortadas y . manufacturas de cueros. Entre
ellos reviste especial i mportancia el caso de las flores cortadas de
Colombia, ya que en los últimos años se han realizado intensas
gestiones para que Japón levante las restricciones fitosanitarias
existentes de manera que Colombia pueda exportar flores cortadas a
Japón con menos costos y riesgos para los floricultores colombianos.
Con el gran potencial para el mercado de la flor cortada en Japón, se
podría duplicar el monto actual de exportaciones a Japón. En el mes de
octubre de 1996 el Ministerio de Agricultura, Bosques y Pesca del Japón
confirmó el establecimiento de un sistema para la preinspección en
Colombia de las flores que se exportan hacia el Japón La instalación
del sistema de preinspección en Colombia significa que el país podrá
exportar otras variedades de flores tales como crisantemos y rosas, ya
que el sistema obvia la fumigación en el Aeropuerto Internacional de
Narita (Tokio ),'Existen además buenas perspectivas de exportación para
la fresa y la pitaya, ahora sometidas a restricciones fitosanitarias
por el peligro de contaminación por la mosca del mediterráneo.
Por otra parte, hay que resaltar el potencial de la exportación de
carbón térmico (en el largo plazo), lo cual podría contribuir
efectivamente a reducir nuestro déficit comercial con Tokio. Como
rasgos principales del comercio global sobresale en primer lugar que se
trata de un comercio netamente comp l ementario, en el que Japón
exporta bienes de capital e insum e s industriales, en tanto que Co l
ombia le vende a este país bienes primarios. En segunda instancia,
llama la atención el permanente déficit comercial en contra de
Colombia, el cual ha sido creciente, y se ha intensificado en los
últimos años, al punto que prácticamente se duplicó en la década de los
noventa.
Aunque el Gobierno colombiano tiene una auténtica vocación hacia el
Pacífico, el sector empresarial aún se resiste a ir a los mercados del
Asia por la lejanía y la lentitud para introducirse en la región.
En general, los expertos identifican varios factores de separación
entre los dos países, tales como la distancia geográfica, las
diferencias culturales, los dispares niveles de desarrollo económico,
la existencia de otros países de mayor interés y las prioridades del
sector empresarial. Tradicionalmente los empresarios colombianos han
argumentado que las grandes distancias se traducen en altos costos de
transporte, a los que se agrega el "sobrecosto" que en Colombia implica
llevar una mercancía desde el centro de producción hasta el puerto de
exportación. No obstante, se puede aducir que en términos generales,
Japón es un mercado difícil para los productos colombianos por el poco
conocimiento de las necesidades de los consumidores, la supuesta
impenetrabil i dad de los sistemas de distribución, las restricciones
fitosanitarias, los altos estándares de cal i dad/precio que exige el
mercado y barreras institucionales. Por ejemplo, las importaciones
agrícolas están sometidas a cuotas y aranceles por razones de seguridad
nacional, autosuficiencia y presiones de los grupos de interés
japoneses. Entre tanto, las importaciones de manufacturas enfrentan el
inconveniente estructural de los sistemas de distribución japone s es
que hacen que la única posibilidad de competir sea a través de una
imbatible ca l idad y un precio muy bajo, pues debido a la cadena de
comercial i zación este último fácilmente puede doblarse cuando la
mercancía llega al consumidor final.
A pesar de las barreras naturales al comercio, Colombia en realidad
tiene posibilidades de ampliación de-sus exportaciones al Japón, El
mercado nipón registra una marcada dependencia por materias primas como
madera, algodón, lana, minerales, petróleo, gas y carbón. Las
tendencias de consumo japonés ofrecen oportun i dades para productos
tales como el café, los alimentos de origen marino algunas manufacturas
de producc i ón estandarizada. El acceso al mercado nipón requiere
entonces de un importante esfuerzo del empresariado colombiano, pero no
imposible, pues para la muestra ya existen varios casos de industrias
que han logrado penetración a mercados lejanos como el asiático (por
ejemplo, las artes gráficas, las flores y los frutos marinos, entre
otros).
Por otra parte, Colombia recibe cooperación técnica y financiera del
Japón, Con ayuda japonesa se han hecho estudios para la rectificación
vial nacional, el mejoramiento del servicio de transporte urbano y el
monitoreo del aire capitalino.
Con un préstamo en yenes se construyó la represa de San Rafael. Así
mismo se aprobó un crédito por cerca de US$70 millones con destino al
proyecto del río Ariari.
Colombia cuenta en Tokio con su Embajada, la oficina de la Federación
Nacional de Cafeteros de Colombia, la Oficina Comercial de Proexport en
el Japón y la Oficina de la Flota Mercante Grancolombiana. Japón, por
su parte, tiene además de su Misión Diplomática, una oficina de JETRO
(Japan External Trade Organization) y otra de JICA (Japan International
Cooperation Agency)
|